Todo lo bueno se hace esperar, pero por fin podemos disfrutar, aunque se trate de un fugaz vistazo, del primer trailer de Pometheus. El esperado film de Ridley Scott ha estado rodeado de un gran secretismo para impedir cualquier filtración sobre el guión. Pese a todo ese hermetismo, un argumento “pirata” ha circulado por la red.
Llama la atención la insistencia en descartar que este film sea una precuela de Alien, idea con la que se ha especulado desde el principio. No obstante, Scott dice que comparte “cadenas de ADN con Alien, por asi decirlo” El inquietante y casi telegráfico trailer acentúa esta especulación. Desde el primer segundo despierta una incómoda sensación de desasosiego que nos resulta muy familiar. Casi parece que estos ultimos 32 años los hayamos pasado hibernados y que a nuestro despertar algo acecha en la sombra.
El título, mitológico, casi onírico que no desmerece al Nostromo del film anterior. Un reparto cuidadosamente elegido. El onmipresente Michael Fassbender, Ben Foster, Noomi Rapace, Charlize Theron, Idris Elba y Guy Pearce. El guión, firmado por Damon Lindelof, guionista tambien de la serie Perdidos y por Jon Spathis (La hora mas oscura) Y, es inevitable mencionarlo, cuenta con la complicidad de un público que aún espera mucho de este director.
Solo nos queda esperar al próximo verano para comprobar si el film esta a la altura de tales expectativas. Será una tediosa espera, asi que ¿Por qué no terminar con la frase que nos introduce en la película?
“The search of ours beginning could lead to our end”
Autor del Artículo: hepburn

Esta es la frase que precede a una escena recordada por todos en el cine y como no podía ser menos, la música es lo más importante de ella.
En el cine es importantísimo la música, mucho más de lo que la gente piensa, y sino hagamos un pequeño recuerdo a algunas escenas:
¿Sería lo mismo las imágenes de los bañistas gozando en el agua mientras se acerca el tiburón en la exitosa película de Steven Spielberg sin la mítica bso de John Williams?
¿Sería lo mismo El puente sobre el rio Kwai sin su pegadiza bso?
¿Sería lo mismo los duelos míticos en el western de Sergio Leone sin la música de fondo de Ennio Morricone?
¿Sería lo mismo los planos maravillosos de La Misión sin la espectacular música del gran Ennio?
¿Sería lo mismo ver la casa espeluznante de El Exorcista o las imagenes de como el padre Carras sube las escaleras hacia la fria habitación de la niña sin el sonido de fondo de Tubular Bells?
¿Sería lo mismo las películas de Tarantino sin sus bso?
¿Sería lo mismo ver siendo asesinada en la ducha a Janet Leigh en Psicosis sin la bso?
¿Sería lo mismo ver como William Holden o Ernest Borgnine se acercan a una muerte anunciada en Grupo Salvaje sin la música?
En definitiva, claro que no sería lo mismo una película sin su bso. Porque el cine no sería tan grande sin John Williams, Hans Zimmer, Ennio Morricone, Vangelis, James Newton Howard, Alexandre Desplat o Michael Nyman entre otros.
La música hace que viendo una película tengamos un sentimiento dentro del cuerpo del que quizás no somos conscientes. Puede que esa música tan especial hace que no lloremos en La vida es bella, o que esa música peculiar de Morricone en los westerns nos haga mantener los ojos abiertos como platos sin parpadear no sea que nos perdamos justo el momento de desenfundar, o que esa gran melodía de Los intocables de Elliot Ness nos haga vivir la aventura como si nosotros estuvieramos allí, o que los acordes de Williams nos haga sentir que el Tiburón nos atacará a nosotros, o puede que si bastante emocionante y triste es La lista de Schindler la música haga empujar las lágrimas hacia fuera.
Para acabar quiero dejaros un pequeño fragmento de una gran bso, no de las más llamativas pero que a mí personalmente me encanta.
Autor del Articulo: Tarantino

Sigue al conejo blanco.
¿Para qué?
Para volver a empezar.
Para volver a creer en los finales felices…
Para viajar al pantano del fuego y superar los tres horrores, para descubrir que sus pasatiempos favoritos eran montar a caballo y atormentar al muchacho que trabajaba en su granja, para huir de un hombre enmascarado, para poder vencer en una batalla de ingenio a muerte, para comprender que no se puede derrotar el amor verdadero, para poder escapar del foso de la desesperación.
Sigue al conejo blanco.
¿Por qué?
Porque que la vida no es solo dolor, aunque Westley diga que intentan engañarnos.
Porque todos deberíamos de hacer rimas mientras hablamos.
Porque a pesar de todo, ella nunca volverá a dudar. Nunca tendré la necesidad.
¿Moverse? Él está ahí. Podría volar…
Porque ella nunca amará a otro.
Porque él volverá a buscarla.
Esgrima, combates, torturas, venganzas, gigantes, milagros, persecuciones, fugas y amor verdadero.
Las películas deberían de ser así. Un cuello de nube al que poder subir para balancearse y así aprender a volver a empezar.
Como un cohete amarillo que espera a explotar junto a las estrellas.
Un lugar común de magia y sueños para huir y creer que todo es posible. Para entender al fin que todo debería de ser como un cuento. Que todos los días es nuestro no cumpleaños.
Que todos deberíamos de vivir en Florin. Yo me quedo allí a desafiar el fuego burbujeante, a peinar los cabellos dorados de Buttercup y a buscar al hombre de los seis dedos.
Que todos deberíamos de decir “como desees” siempre. Con los ojos cerrados y con los ojos abiertos. Sin miedo. Sin saber si la otra persona nos va a decir lo mismo. Decirlo en alto y en silencio. Tan solo susurrar un eco al vacío. Decirlo a pesar de que no creamos en los finales felices. Decirlo de una manera en la que solo lo pueda entender él.
Tan solo decir…
Como desees.
Porque el amor, como la belleza y la verdad, siempre será subjetivo. Y las películas… también.
Porque para mí siempre seremos perfectamente imperfectos.
Por eso creeré siempre en los finales felices.
Autor del Artículo: Irudi

Subtítulos o doblaje, esa es la cuestión. Reconozco que pienso mucho en este tema, tanto que a mis amigos y familiares, además de algunos conocidos, les pregunto cual es su forma favorita de ver una película en lengua extranjera, y la verdad es que la pregunta la realizo bastante a menudo.
Personalmente el tema me resulta interesante debido a que es un reflejo de la evolución política y social en cada país, una fuente de información sobre que circunstancias se han dado en el desarrollo cinematográfico histórico de cada nación. En Europa, Austria, Italia, España y Alemania son los países donde un mayor porcentaje de la población se muestra reacia a los subtítulos. Curiosamente coincide que, en la época de aparición del cine sonoro, Italia sufría el régimen fascista de Mussolini, los nazis llegaron al poder en Alemania y anexionaron al país germano la vecina Austria, y desde 1939 España constituía una dictadura militar. Estos regímenes, además de la chauvinista Francia, promulgaron leyes en defensa del idioma nacional, que se plasmaron, entre otras cosas, en la implantación obligatoria del doblaje para las películas en lengua extranjera. El doblaje permitía un mayor control sobre el contenido de los filmes. Después de la segunda guerra mundial, estas naciones continuaron practicando el doblaje, y esta práctica ha llegado a nuestros días. Sin embargo, países como el Reino Unido, Noruega, Suecia, Dinamarca o el Reino de los Países Bajos no impusieron el doblaje y optaron por el uso de subtítulos para distribuir películas en lengua extranjera. Hoy en día los subtítulos son el mecanismo más usado para la distribución en los cines de películas de actores reales en lengua extranjera en países como Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Estonia, Reino Unido, Irlanda, Portugal, Grecia, el reino de los Países Bajos, Albania, Serbia, Croacia, Eslovenia, Montenegro, Bosnia, Rumanía, Bulgaria, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Estados Unidos, Colombia, Malasia, Japón, Australia o Nueva Zelanda.
Son varios los problemas que presenta el doblaje. En primer lugar, al doblar a actores que están moviendo los labios para decir palabras en un idioma determinado, es notable que las palabras dobladas no se corresponden con el movimiento labial que originalmente ha realizado el actor para decir una palabra. En segundo lugar, la versión original es el producto del director en su máximo esplendor, sin ningún cambio extraño ni ninguna manipulación. En tercer lugar, es obligado decir que se pierden acentos y matices de la voz. Acentos como puede ser el tejano de Tommy Lee Jones en “No country for Old men”, el escocés de Sean Connery, o el acento del sur de Italia en una película italiana. Matices como los extraordinarios matices de Marlon Brando, actor que está dotado de un virtuosismo difícilmente alcanzable, si esos matices pudieran ser igualados o perfectamente copiados, estaríamos hablando de que su doblador es el mejor actor del Planeta Tierra. Al fin y al cabo, el actor original ha llevado a cabo un largo trabajo de modulación de la voz, ha repetido muchas escenas en diversas ocasiones, en las que tras varios intentos ha podido encontrar el matiz adecuado. El doblador no ha tenido que realizar ese arduo trabajo. En cuarto lugar, están los timbres de las voces. Es cierto que en España hay varios dobladores con voces espectaculares, tal es el caso de Ramón Langa, Constantino Romero, Salvador Vidal o Nuria Mediavilla, entre otros. Sin embargo también se da la circunstancia de que un mismo doblador suele doblar a varios actores, lo cual resulta un crimen artístico. Cada actor original tiene una voz ÚNICA, personal e irrepetible, y forma parte de su propio patrimonio.
Hay muchos actores que expresan toda una personalidad a través de su irrepetible voz, tal es el caso de Sean Connery con su voz grave y elegante, de Al Pacino, con su voz ronca y rota, o de Humphrey Bogart con su voz grave a la vez que rota y nasal. De la misma manera que no comprenderíamos un doblaje a José Isbert, Fernando Fernán Gómez o Gracita Morales, muchos estadounidenses probablemente no entiendan que se doble a Morgan Freeman, muchos franceses no entiendan que se doble a Gerard Depardieu, o muchos italianos no entiendan que se doble a Marcello Mastroianni. Cierto es que los subtítulos exigen ser leídos, lo cual incomoda a bastantes personas. Es cierto que se necesita práctica para poder ver una película subtitulada y perderse lo menos posible de la visualización. Pero para la gente que lee rápido es una opción factible. Lo ideal es que se ofrezcan las dos opciones, versión original subtitulada y doblaje, y que cada cual elija según sus preferencias. No se puede ni prohibir el doblaje ni tampoco se puede ignorar la versión original, que no deja de ser el trabajo completo del director. Eso sí, de lo que no tengo ninguna duda es de que el cine puro es la versión original. Ni Tom Cruise habla un castellano perfecto con una dicción perfecta ni Cameron Diaz tiene una voz de líneas eróticas, sino que habla a gritos. De la misma manera que Jim Carrey no tiene voz de adolescente.
I
Autor del artículo: rufus