Karloff vs. The monster

Antes de que palabras como metacine o postmodernismo pasaran a formar parte de la terminología habitual de los medios sobre el oficio cinematográfico, precedidas por una nueva generación de cineastas surgida al amparo de Quentin Tarantino, el director cinéfilo por excelencia ya existía. Su nombre era Peter Bogdanovich, conocido por ser además un respetado teórico del cine, faceta que tal vez condicionó y precipitó su agotamiento como realizador. Nos encontramos aquí con su primera película, una ópera prima que resulta toda una declaración de intenciones de un autor enamorado de su arte. Un filme en que su actor principal, Boris Karloff, asimila su condición de icono del celuloide interpretando una versión de sí mismo y que construye a partir de este personaje su discurso, una de las mayores reivindicaciones del poder de fascinación de la pantalla grande.
Para ello, Bogdanovich, también guionista, se sirve de una historia puramente de género, ya que tal vez se encuentren ahí las verdaderas raíces del cine en estado bruto, en que un actor veterano, un icono del horror, planea retirarse tras la presentación de una de sus películas, para la que Bogdanovich tomó prestados de uno de sus maestros, Roger Corman, 20 minutos no utilizados de la película El terror. Paralelamente, un tipo, paradigma de la clase media americana, tan convencional que resulta aburrido, decide un día asesinar a su madre y a su novia y, desatado, se embarca en una indiscriminada masacre en compañía de un generoso arsenal en el que no faltan varios rifles de mira telescópica. El autocine en que se presenta la última película de Byron Orlock, émulo del Karloff real, será el escenario en que confluirán las trayectorias de los dos personajes, el monstruo fílmico y el monstruo real.
La secuencia inicial ya establece una confrontación entre estas dos dimensiones. De las imágenes finales de la película dentro de la película, encendidas y llenas de vitalidad, que a su vez profetizan el final de una época, pasamos a una sala de visionado ocupada por ejecutivos de cine entre los que reina la indiferencia y un desencantado Orlock. Tal vez la única figura presente que conserva cierto idealismo e ilusión es la del director, interpretado, no casualmente, por el propio Bogdanovich. A partir de aquí la película funciona como una estructura de espejos, en la que el ocaso del veterano actor se refleja en el despertar del monstruo contemporáneo, reflejo de las paranoias de una sociedad que aún puede extrapolarse a la actual. Con una narrativa cercana al cine clásico, la película se toma su tiempo deleitándose en sus personajes. Con un ritmo pausado pero firme va moldeando una atmósfera de cada vez mayor tensión hasta su frenético último cuarto, sin perder fuerza en ningún momento y con una progresión dramática envidiable que nos lleva a coronar una cima como es la escena del enfrentamiento entre las dos fuerzas motoras del relato. Todo ello sazonado de referentes cinematográficos evocadores de la forma de contar historias de la época dorada de Hollywood, desde las películas de terror de Karloff, hasta una referencia explícita a Howard Hawks, que evidencian la intención de la película de reivindicar este cine.
Pero no sólo hay referencias a nivel argumental en este filme. En el aspecto visual, nos encontramos con una realización abigarrada deudora de los directores más admirados y a ciencia cierta analizados al detalle, por Bogdanovich. Al tratarse de una ópera prima, es usual que un director primerizo recurra a sus maestros, y debemos recordar que aquí estamos tratando con un erudito de la cultura fílmica. Su cámara es estilizada y abundan los travellings, resueltos con impecable pulso, desplegando información de una manera que recuerda a Welles, y la planificación basada en el corte, preciso y rápido, es heredera de Hithcock. Se permite también jugar con el claroscuro, y de forma sobresaliente, (especialmente en una larga escena en la que la única fuente de luz es el cigarrillo que el asesino tiene en los labios y en que aún no sucediendo nada especial resulta extremadamente inquietante)además de caer en vicios de la época como pueden ser los zooms, aunque de forma contenida. El estilo resultante es plenamente efectivo en cuanto a las intenciones de la película. Junto a la paleta de colores, saturados y exuberantes, transmite una cierta sensación de irrealidad, sin embargo, cuando mostramos al asesino, la cámara parece rehuir al máximo los efectismos y los tonos se vuelven grises, tratando con cierto naturalismo los avatares de su siniestra cacería, deteniéndose en su preparación y filmándolos como si se tratara de hechos cotidianos, lo cual hace que sea doblemente espeluznante.
Sin duda, en lo referente a interpretaciones, el gran peso lo tiene Karloff, encarnando a su alter ego en la pantalla, un personaje que borda y resulta el mejor homenaje que se le podía ofrecer. Esta película hace más por dignificar su carrera, que casi todo lo que hizo en su última etapa en activo. Sin embargo, hay aquí un actor joven y desconocido al que no consigue eclipsar, lo que hubiera dado al traste con la película, ya que para llegar a un enfrentamiento, a todas luces inevitable, con un arquetipo como Orlock, su personaje debía convertirse a su vez en un arquetipo. Tim O`Nelly nos deslumbra con una interpretación contenida y perturbadora, de un asesino que, aún en medio de una matanza, no puede contener su sonrisa de buen vecino. Los dos están rodeados de un elenco de actores competentes que están más que correctos, lo cual pone de manifiesto la formación como actor de Bogdanovich.
Merece la pena pararse en el inteligente y, aún en esta época, actual comentario que subyace tras cada uno de los planos del filme. La capacidad fascinadora que tiene el cine, transmutada en el rostro de Karloff y en un modo de hacer películas que se está perdiendo, diluyéndose en un mundo cada vez más cínico y con menos capacidad para ilusionarse. Como el propio Orlock comenta, ¿quién va a tenerle miedo cuando vivimos en un mundo en que los asesinatos se suceden a diario? Resulta paradigmático que sea desde la pantalla de cine donde elija disparar el francotirador, ahuyentando de las salas al público. Este corriente peatón reconvertido en asesino de masas es un hijo de los demonios de nuestra sociedad, imbuida en rutina e insatisfacción. Pero Bogdanovich quiere aquí reivindicar el poder del cine para exorcizar estos demonios, enfrentando a los dos símbolos y reduciendo al maníaco a un bulto encogido y lloriqueante, abrumado por la imagen del icono cinematográfico.
No puedo estar más de acuerdo con el discurso. Aquellos que amamos el cine sabemos de su capacidad de sugerencia, del estímulo que supone para nuestros sentidos, y, ahora más que nunca, los tiempos parecen conspirar en su contra. Con la revolución del DVD, parece que el cine ha vuelto, esta vez a nuestros hogares, y gracias a él podemos disfrutar, y revalorizar todas aquellas películas a las que El héroe anda suelto dedica un homenaje en clave de réquiem. Pero es pronto para tocar la última nota. Mientras haya gente que se ilusione, gente atrapada por la pantalla, seguirá habiendo personas que, como Bogdanovich, nos inviten a contagiarnos del amor a las películas.
Autor del Articulo: Ispitonyourgrave

Publicado el 1 de julio, 2011, su autor es:
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13 comentarios

  • Escrito por JACKITO el 1 julio 2011

    estimado amigo ispi:
    no sabia esa faceta tuya de escritor-petardo.
    sin acritud. saludos

  • Escrito por muriel el 2 julio 2011

    ispi siempre me has parecido un pedante adorable, xD

  • Escrito por TARKOVSKI el 2 julio 2011

    ¿Qué habrá sido de Bogdanovich? Tiene películas magníficas: La última película, ¿Qué me pasa Doctor?, Luna de Papel… se vio envuelto hace años, en un escándalo al respecto de su novia, una chica de Playboy que asesinaron, creo recordar. Esta película… es interesante, los inicios de este magnífico director en el marco de la factoría Corman. Se evidencia la cinefilia del director (crítico de cine, recomiendo una magnífico libro de entrevistas con John Ford) y es un evidente homenaje a ese actor incomprendido y mal utilizado, durante toda su carrera, que fue Boris Karloff, marcado para siempre por la película de Whale. Es más que evidente que es una película de serie B, evidencia que se deja ver en cierta tosquedad narrativa. Sin embargo, es interesante, sobre todo el final, algo forzado, al respecto de como mito y actor se funden como concepetos subliminales, en esa sobreposición de imágenes donde el protagonista avanza hacia ese francotirador, basado en un increíble caso real en donde dos individuos se dedicaron a matar a discreción, durante un mes, desde su vehículo a bastantes personas, incluidos niños. En fin, un buen recuerdo, no tanto la película como este actor que quizás, muy a pesar suya, dejó para el cine una composición magnífica de aquel monstruo sensible e incomprendido que la Shelley, entre orgía y orgía, según las malas lenguas, alumbró en sucesivas noches de invierno. Otro día imagino que se hablará de Bela Lugosi (Yo.. soy Drácula), patética figura del que ya nos habló Tim Burton en una magnífica película. Saludos, compañeros/as.

  • Escrito por Moloko el 2 julio 2011

    Impresionante. Es de lo mejor que he leído en Cinechat y probablemente en cualquier parte. Esto rezuma pasión por el cine y, por supuesto, sabiduría cinematográfica, lo cual quiere decir que tu brutal desprecio por el ser humano (especialmente de clase baja, de color, de religión afecta a la circuncisión o a la ablación del clítoris y de propensión a órganos sexuales de la misma naturaleza que el propio) no es más que una pose intelectual. Alguien que es capaz de sentir tanto amor por una creación humana, en realidad es filántropo hasta decir basta.

    No es casualidad entonces que hables de Bogdanovich, EL AMANTE DEL CINE y firmante de obras maestras como The last picture show o Luna de Papel y caído en desgracia tras Todos Rieron, un auténtico fracaso, también personal (hubo un episodio muy turbio al dejar a Cybill Sheperd por Dorothy Stratten y ésta morir asesinada por su ex). Y que hables de su primera película lo hace mucho más interesante.

    ¿Y si eres el Boganovich español? Mmmm, estoy deseando leer esos libros de entrevistas a Fernando Trueba, Alejandro Amenábar, Pilar Miró (vía medium), etc,… jajaja

    Bueno, en serio, un auténtico placer leerte, aún tengo el cerebro erecto del gusto.

    Saludos!!

  • Escrito por Irudi el 3 julio 2011

    Como soy una de las pocas personas que ha leído el artículo entero (jejejejeje) no te diré nada que no sepas ya…
    Me encanta como escribes y tu artículo es genial. Además que siempre he sido una gran fran de Bogdanovich.
    Y como bien dices tú, es pronto para tocar la última nota porque siempre habrá gente que quede atrapada por la pantalla.

    Gracias por recordármelo.

    Muxussssss

    Iru

  • Escrito por duermevela el 4 julio 2011

    Esta peli es cojonuda pero para mi es un plagio de la peli “Sniper”. Se de lo que hablo. Soy un estudioso del cine desde hace no menos de veinticinco años.

  • Escrito por duermevela el 4 julio 2011

    “The sniper”. EEUU, 1952 dirigida por Edward Dmytrik, y que tanto influyó además en “Taxi driver”.

  • Escrito por Beth el 5 julio 2011

    Ispiton: Una cosa solo,: Escribes como los angeles, genial.

  • Escrito por tarantino el 5 julio 2011

    Ispit debido a tu gran artículo me ha llamao Pablo Motos para que vayas al hormiguero, he hecho la ouija y Pilar Miró me ha dicho que seas el guionista de su próxima película, también Lina Morgan ha contactado conmigo para que seas su compañero teatral, Pedro Almodovar quiere invitarte a su suite de lujo con jacuzzi y por último Duermevela quiere ser tu compañero de guion en la nueva versión de la serie “los serrano”.

  • Escrito por hepburn el 7 julio 2011

    Ispi gracias por compartir tus conocimientos de cine con nosotros.

  • Escrito por sayisa el 10 julio 2011

    Dioooooosssssss,estoy viva,ispi encanta tu articul me lo he leido enterito por poco me muero..pero en fin..No he visto ninguna pelicula de este gran hombre ..pero gracias a ti me las vere,no se ke decirte mas ke no te hayan dixo los demas…bueno una cosa..Con esa labia k tienes..por k no te metes a comerciante?lo harias magnifico.Se nota k vales..pork kerias malgastarlo con Pablo Motos?en fin.Espero ver una gran pelicula escrita por ti pronto.Bsts

  • Escrito por Capo el 12 julio 2011

    Como diria Carmen Sevilla: Maravilloso.

  • Escrito por Victor el 30 noviembre 2015

    Oh my goodness! One of my faovirte movies of all time. Grace Kelly and Cary Grant together are pure magic..in style and chemistry. I love all the stills you chose, and those chiffon dresses are just pure swoon. You are so right, what a perfect wedding gown it could be. I always think of Grace’s blond hair in the convertible with the Riviera in the back as so dreamy. There were gorgeous colors in this film. They almost remind me of Betty and Don Draper in Mad Men, I’d bet this was a main source of inspiration.

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