¿Subtítulos o doblaje?

Subtítulos o doblaje, esa es la cuestión. Reconozco que pienso mucho en este tema, tanto que a mis amigos y familiares, además de algunos conocidos, les pregunto cual es su forma favorita de ver una película en lengua extranjera, y la verdad es que la pregunta la realizo bastante a menudo.

Personalmente el tema me resulta interesante debido a que es un reflejo de la evolución política y social en cada país, una fuente de información sobre que circunstancias se han dado en el desarrollo cinematográfico histórico de cada nación. En Europa, Austria, Italia, España y Alemania son los países donde un mayor porcentaje de la población se muestra reacia a los subtítulos. Curiosamente coincide que, en la época de aparición del cine sonoro, Italia sufría el régimen fascista de Mussolini, los nazis llegaron al poder en Alemania y anexionaron al país germano la vecina Austria, y desde 1939 España constituía una dictadura militar. Estos regímenes, además de la chauvinista Francia, promulgaron leyes en defensa del idioma nacional, que se plasmaron, entre otras cosas, en la implantación obligatoria del doblaje para las películas en lengua extranjera. El doblaje permitía un mayor control sobre el contenido de los filmes. Después de la segunda guerra mundial, estas naciones continuaron practicando el doblaje, y esta práctica ha llegado a nuestros días. Sin embargo, países como el Reino Unido, Noruega, Suecia, Dinamarca o el Reino de los Países Bajos no impusieron el doblaje y optaron por el uso de subtítulos para distribuir películas en lengua extranjera. Hoy en día los subtítulos son el mecanismo más usado para la distribución en los cines de películas de actores reales en lengua extranjera en países como Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Estonia, Reino Unido, Irlanda, Portugal, Grecia, el reino de los Países Bajos, Albania, Serbia, Croacia, Eslovenia, Montenegro, Bosnia, Rumanía, Bulgaria, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Estados Unidos, Colombia, Malasia, Japón, Australia o Nueva Zelanda.
Son varios los problemas que presenta el doblaje. En primer lugar, al doblar a actores que están moviendo los labios para decir palabras en un idioma determinado, es notable que las palabras dobladas no se corresponden con el movimiento labial que originalmente ha realizado el actor para decir una palabra. En segundo lugar, la versión original es el producto del director en su máximo esplendor, sin ningún cambio extraño ni ninguna manipulación. En tercer lugar, es obligado decir que se pierden acentos y matices de la voz. Acentos como puede ser el tejano de Tommy Lee Jones en “No country for Old men”, el escocés de Sean Connery, o el acento del sur de Italia en una película italiana. Matices como los extraordinarios matices de Marlon Brando, actor que está dotado de un virtuosismo difícilmente alcanzable, si esos matices pudieran ser igualados o perfectamente copiados, estaríamos hablando de que su doblador es el mejor actor del Planeta Tierra. Al fin y al cabo, el actor original ha llevado a cabo un largo trabajo de modulación de la voz, ha repetido muchas escenas en diversas ocasiones, en las que tras varios intentos ha podido encontrar el matiz adecuado. El doblador no ha tenido que realizar ese arduo trabajo. En cuarto lugar, están los timbres de las voces. Es cierto que en España hay varios dobladores con voces espectaculares, tal es el caso de Ramón Langa, Constantino Romero, Salvador Vidal o Nuria Mediavilla, entre otros. Sin embargo también se da la circunstancia de que un mismo doblador suele doblar a varios actores, lo cual resulta un crimen artístico. Cada actor original tiene una voz ÚNICA, personal e irrepetible, y forma parte de su propio patrimonio.

Hay muchos actores que expresan toda una personalidad a través de su irrepetible voz, tal es el caso de Sean Connery con su voz grave y elegante, de Al Pacino, con su voz ronca y rota, o de Humphrey Bogart con su voz grave a la vez que rota y nasal. De la misma manera que no comprenderíamos un doblaje a José Isbert, Fernando Fernán Gómez o Gracita Morales, muchos estadounidenses probablemente no entiendan que se doble a Morgan Freeman, muchos franceses no entiendan que se doble a Gerard Depardieu, o muchos italianos no entiendan que se doble a Marcello Mastroianni. Cierto es que los subtítulos exigen ser leídos, lo cual incomoda a bastantes personas. Es cierto que se necesita práctica para poder ver una película subtitulada y perderse lo menos posible de la visualización. Pero para la gente que lee rápido es una opción factible. Lo ideal es que se ofrezcan las dos opciones, versión original subtitulada y doblaje, y que cada cual elija según sus preferencias. No se puede ni prohibir el doblaje ni tampoco se puede ignorar la versión original, que no deja de ser el trabajo completo del director. Eso sí, de lo que no tengo ninguna duda es de que el cine puro es la versión original. Ni Tom Cruise habla un castellano perfecto con una dicción perfecta ni Cameron Diaz tiene una voz de líneas eróticas, sino que habla a gritos. De la misma manera que Jim Carrey no tiene voz de adolescente.

I

Autor del artículo: rufus

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LA VIDA EN UN DIA

Ridley Scott (productor del film) nos sorprende con un singular proyecto sugerido desde Internet como una invitación a cientos de miles de cineastas anónimos para que grabaran un dia de sus vidas.Un dia en nuestro planeta, un dia de cualquiera de nosotros. Un dia especial o rutinario.
La  solicitud de  dicha colaboración, ha dado como resultado un delicioso film de 90 minutos de duración compuesto por mas de 4.500 horas de grabacion, enviadas desde 192 países.
Estos fragmentos de momentos cotidianos de gente desconocida han sido un gran éxito en los festivales de Sundance y Berlin, donde ha sido presentada.

El dia elegido fue el 24 de Julio de 2010. Los usuarios cuyas secuencias fueron seleccionadas para ser incluidas en la cinta, aparecen como codirectores de la misma.Una tentación para los millones de seres ignorados de este planeta

Ante todo es un fresco compuesto por muchos momentos cuidadosamente seleccionados, que nos llevan de la emoción a la risa y del dolor  al miedo. Todo ello con la naturalidad que su origen le confiere.

El director Kevin Macdonald fue el encargado de convertir la ingente cantidad de material recibido en un film en sentido formal de la palabra.

La película puede ser visionada gratuitamente en Youtube.

Autor del Artículo: Hepburn

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Q La serpiente voladora;Serie B de clase A

Larry Cohen es uno de esos cineastas que ha alcanzado la categoría de culto a pesar de haber contado con un público minoritario, aunque fiel, que ha recompensado con una adoración casi fanática la singularidad de su filmografía.

La película que nos ocupa, la primera aproximación del abajo firmante a su obra, quizá sea su película más icónica. Y es que está plagada de iconos. Desde su reparto -en el que figuran el Richard Rountree de los tiempos en que patrullaba las calles de Harlem bajo el nombre de Shaft, un joven David Carradine, demostrando que ya era un actor de carácter antes de ser redescubierto por Tarantino o el actor fetiche de Cohen, Michael Moriarty, que nos regala un personaje para el recuerdo- hasta su geografía, dominada por un imponente edificio Chrysler, desde donde la serpiente del título, que ha instalado su nido allí, extiende su sombra depredadora sobre las azoteas de Nueva York, convertidas en un coto de caza.

Como en toda monster movie que se precie, la criatura no es más que el catalizador que hace estallar los conflictos internos de los personajes, en este caso un delincuente de poca monta que casualmente descubre el nido del enorme animal y decide chantajear a la aterrorizada ciudad y un policía encargado de investigar una extraña serie de asesinatos rituales que parecen presentar una conexión con el monstruo.

Partiendo de tan estrambótica premisa, que justifica la fama de Cohen como argumentista, la película se despliega con una economía narrativa pasmosa por su sencillez y la rapidez de su desarrollo. Con un ritmo a ratos atropellado y caótico, que lejos de empobrecer la narración sorprende por su frescura e inmediatez, arranca con una magnífica escena inicial en la que un limpiaventanas es decapitado mientras trabaja en lo alto de un gran rascacielos, un ejemplo de cómo cimentar la tensión, que va creciendo a medida que se suceden las apariciones, perfectamente dosificadas, de la criatura, que rubrica con sangre su final durante una cruenta lucha en lo alto del edificio Chrysler, un homenaje a la recordada escena de King Kong aunque con signo contrario; esta vez los policías disparan desde el edificio mientras que es la serpiente la que sobrevuela a su alrededor. La película, sin embargo, no carece de defectos. Al llegar a su tramo final, una vez el monstruo está fuera de juego, la película se desinfla ligeramente, con una resolución un tanto brusca en que se evidencian ciertas carencias que han ido lastrando el desarrollo de los personajes y que ya venían adivinándose, aunque camufladas por lo trepidante de la trama. Estas carencias sin embargo llegan a disculparse al ser producto del afán de dotar a los personajes de una complejidad fuera de lo común, intento que al menos se agradece y da como resultado una película que, aunque imperfecta, resulta memorable precisamente por el retrato de sus protagonistas.

La realización es sencilla y de planificación precisa, musculada por una cámara nerviosa y frenética, que alcanza sus mayores cotas de virtuosismo en las escenas de violencia, gráficas y viscerales, y refuerza el estilo de Cohen, preocupado por captar la atmósfera caótica de una ciudad retratada de forma seca y naturalista, sin efectismos más allá de la insistencia en las angulaciones extremas y las vistas aéreas de la ciudad, combinadas para crear una lograda y constante sensación de amenaza que nos acecha desde la altura. Es de destacar cómo consigue dotar a los espacios abiertos de una dimensión claustrofóbica, haciendo que el cielo caiga opresivo sobre la ciudad, encerrando a sus personajes.

Todas estas virtudes están subrayadas por unas magníficas interpretaciones. David Carradine borda una composición casi minimalista de un policía cínico y desencantado, y Richard Rountree consigue hacernos olvidar que su papel es una variación del mismo personaje de policía duro y agresivo que siempre interpretaba en esa época. Pero sin duda el más destacado es Michael Moriarty, que se entrega al máximo a un héroe, como poco, atípico; un delincuente borracho, maltratador, cobarde, vengativo e histriónico… un personaje patético y con delirios de grandeza que tardaré en olvidar. Sin embargo, la verdadera estrella de la película es la criatura que da título a la película, trasladada a la vida mediante la técnica del stop-motion, en la tradición del maestro Harryhausen, y animada de una forma deliciosa, que puede admirarse sobre todo en su interacción con los edificios de la ciudad.

La película, sin entrar en conflicto con su vocación de entretenimiento sin pretensiones, ofrece para los que quieran verlo, una aguda reflexión sobre el poder que el miedo y la paranoia social infiere a aquellos que sepan aprovecharse de él, y establece un paralelismo entre el dios de las religiones organizadas y la criatura, presentada como la encarnación de la divinidad azteca Quetzacoatl.

Q, la serpiente voladora, me ha hecho evocar con nostalgia un tiempo en que este tipo de proyectos eran abordados por gente seria, como John Sayles, cuando escribía películas como Piraña o La bestia bajo el asfalto, y no por los niños perdidos de la generación MTV. Un tiempo en que se entendía que un mensaje es más efectivo si no se transmite de forma evidente, sino escondido tras una metáfora que podía ser tanto una horda de zombis como una serpiente voladora, cosa que parece que los adalides del tan cacareado cine social que se produce en nuestro país nunca aprenderán. Un tiempo en que gente como Larry Cohen podía hacer películas, y deslumbrarnos con obras como ésta, perfectamente imperfectas.

Autor del Articulo: Ispitonyourgrave

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BILLY WILDER: CUANDO DIOS SE DISFRAZO DE DIRECTOR DE CINE

 

Allá por el año 1906 nació el que posiblemente sea hasta la fecha el mejor director de la historia del cine. Se crió en Austria, trabajó como periodista un tiempo, especialmente se dedicaba a los deportes aunque también cubría los reportajes de criminales.

Se empezó a aficionar al cine gracias a películas como “El Acorazado Potemkin” o “La Quimera del Oro” de Charles Chaplin. Escribió alrededor de unos 150 guiones de cine mudo hasta que surgió el cine sonoro y empezó a colaborar en algunas películas europeas acabando esta aventura con el holocausto nazi y tener que partir hacia París y de ahí a Hollywood. Allí le vino la oportunidad cuando encontró trabajo como guionista en la Paramount Pictures donde conoció a Charles Brackett, su futuro colaborador.
Ambos fueron guionistas en varias películas hasta que un tal Ernst Lubitsch requirió sus servicios para Ninotchka de Greta Garbo. Pero Wilder empezó a cansarse que en la pantalla no se reflejara lo que quería de sus guiones o hubiera múltiples cambios en ellos y por eso decidió ser director. Empezó con “El mayor y La menor” (1942)” con Gynger Rogers en la cual Wilder empezaba a mostrar el gusto por que sus personajes se disfrazaran y se hicieran pasar por otra persona para salir de los apuros.
Al año siguiente se dedicó al cine negro con Perdición (1944) (para un servidor una de sus dos mejores películas) con la bellísima Barbara Stanwick como femme fatale y Fred MacMurray como su victima. Despues de ver Perdicion, Alfred Hitchock dijo la siguiente frase: “las dos palabras mas importantes del cine son Billy Wilder”. Tras el final del holocausto estuvo un tiempo en Alemania donde pudo comprobar que su familia no sobrevivió a la catástrofe y ayudó a salir a flote al cine en Alemania. Su siguiente obra maestra fue El crepúsculo de los dioses (1950) con Gloria Swanson y William Holden (fue la película que le lanzó al estrellato), una película que trata sobre una vieja estrella del cine mudo que vive aislada de todo y todos hasta que conoce a un joven escritor que le devuelve la ilusión por volver a triunfar en el cine moderno. Con esta película gano 3 Oscars (guión, dirección artística y bso drama). Su siguiente éxito fue El gran carnaval (1951) con Kirk Douglas haciendo el papel de periodista sin escrúpulos aunque en taquilla tuvo muy poca recaudación. En 1954 hizo Sabrina con la que decían era su ojito derecho y sacaba el lado mas tierno del director, Audrey Hepburn. Luego trabajó con la actriz que mas quebraderos de cabeza le dió, la señorita Marilyn Monroe en La tentacion vive arriba (1955).

De nuevo con su querida Audrey en Ariane (1957) y en el mismo año trabajo con el que siempre el director consideró el mejor actor de todos los tiempos Charles Laughton en Testigo de cargo (1957), una película judicial con la espectacular Marlene Dietrich. En 1959 hizo quizás la película que hoy en día recuerda mas la gente debido a sus escenas y frases míticas “Con faldas y a lo loco”. Esos andares de Marilyn en la estación y su “motorcillo”, los disfraces de mujer de JackLemmon y Tony Curtis y ese “nadie es perfecto” es historia mítica del cine.

La siguiente película suya fue la que los críticos consideran como su gran obra maestra “El apartamento (1960)” con Jack Lemmon y Shirley MacLaine con Fred MacMurray como papel secundario. Gran comedia de un hombre que asciende en su trabajo debido a que deja su apartamento como picadero a sus superiores hasta que se enamora de una de esas mujeres que vive una relación con uno de sus jefes.
Gano el oscar a mejor película, mejor director y mejor guión, algo que nunca habia sucedido hasta entonces, sumando también el oscar a montaje y direccion artística. Mas tarde hizo una gran comedia “Un dos tres” (1961)” con James Cagney con la guerra fría como fondo del film. Irma la dulce (1963) volvio a reunir a Jack Lemmon y Shirley MacLaine con otra comedia romántica. Besame tonto, En bandeja de plata y La vida privada de Sherlock Holmes fueron sus siguientes trabajos.

Su última película fue “Aqui un amigo” (1981)”. Esta es la carrera de un genio, un director que hizo todo tipo de películas e incluso nos dejo algunas frases como: “si hay algo que me siente peor que no me tomen en serio, es que me tomen demasiado en serio”, “no suelo ver mis películas porque me gusta ver películas que me entretengan”, “es aburrido ver a alguien entrar en una casa por la puerta, es mucho más divertido ver a alguien entrar por la ventana” “sobre Ingmar Bergman debo decir que los críticos no entienden nada de lo que dice pero sin embargo les chifla”,”Marilyn Monroe es una mezcla de pena, amor, soledad y confusión” ,”Existen mas libros sobre Marilyn que sobre la 2º guerra mundial. Hay una cierta semejanza entre las dos: eran el infierno pero merecía la pena” “He conocido a personas que solo han guiñado el ojo para apuntar mejor”

Algunas curiosidades de Billy Wilder:

- A pesar de llamarse Samuel, su madre le empezó a llamar Billy debido a la admiración de esta por Buffalo Bill.
- Wilder reconoció que su médico le aconsejaba no contratar a Marilyn para sus películas debido a que no era bueno para su salud.
- Estuvo un pequeño periodo de tiempo trabajando como bailarín de stripper y gigoló debido a un reportaje que tenía que hacer sobre ese mundo en su etapa de periodista.
- En el preestreno de El crepúsculo de los dioses Billy Wilder mandó a la mierda a Louis B. Mayer (uno de los fundadores de la Metro Goldwyn Mayer) después de que este criticara por lo bajo al gran director.
- El papel de Jack Lemmon en Con faldas y a lo loco fue ofrecido primero a Jerry Lewis rechazándola este debido a que no quería disfrazarse de mujer. A partir de ahí Jack Lemmon empezó a enviarle todos los años una caja de bombones a Jerry por haber rechazado ese papel que fue muy importante en su carrera.
- Tony Curtis cuando le preguntaron que se sentía al besar a Marilyn este dijo: “fue como besar a Hitler”
- En Italia el titulo de Con faldas y a loco fue traducido como “Nadie es perfecto” dando al traste con el final del film.
- Despues de El apartamento ninguna película volvió a ganar el Oscar a mejor film siendo en blanco y negro hasta La lista de Schindler (1993).
- Wilder dijo refiriendose a Hitchock: “Me parece un gran director, pero solo hace películas de suspense, me aburre”

Autor del Articulo: Tarantino

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