Han sido unos años de camaradería, diversión y buen rollo, pero todo tiene un final y a veces el agotamiento empaña las cosas bellas. Nadie es responsable de esto, quizás nos volvamos a ver, pero ahora es tiempo de partir. Dicen que una retirada a tiempo es una victoria. Joder, yo utilizando un refrán, con lo que los odio…
A todos a los que haya ofendido, perdón.
A todos con los que he reído, un abrazo.
A todos a los que he querido, un beso.
A todos con los que he peleado, ha sido estimulante.
A todos los que aman el cine, adiós.
No hay marcha más bella en el cine que la de Greta Garbo en Queen Christina, a ella me remito. Gracias por los buenos momentos.
Autor: Moloko
*Un sentido homenaje a un país cuyo cine nos ha dado muy buenos momentos
Historia del último crisantemo (1939), de Kenji Mizoguchi
Mizoguchi es el cineasta de la mujer. La mayoría de sus películas tratan el tema del sacrificio y la generosidad de la mujer ante el egoísmo del hombre. Su estilo estaba basado en planos-secuencia muy largos. Ya en los años 30, mucho antes que Orson Welles dirigiera Ciudadano Kane, Mizoguchi ya utilizaba con maestría –y a mi juicio mejor- la profundidad de campo.
Historia del último crisantemo es una película sobre el teatro kabuki. Un actor es denostado por su familia tras una mala actuación y tan sólo gracias al tesón y el cariño de la mujer que lo ama con abnegación consigue volver al teatro y ser un gran actor. Una vez logrado el éxito, se olvida de la mujer que le ayudó a conseguirlo.
En la película se da la ambivalencia entre lo oriental y lo occidental, el pasado y el mundo moderno. Por eso, cuando un personaje desgarrado tiene que buscarse a sí mismo, huye de Tokio para refugiarse en las tradiciones del viejo Japón. Una vez que se ha encontrado a sí mismo, regresa a triunfar a Tokio.
· Cuentos de Tokio (1953), de Yasujiro Ozu
Ozu es un director difícil para el espectador occidental. Es considerado por los expertos como el más japonés de los directores japoneses. Siempre colocaba la cámara muy baja, a la altura de una persona sentada en un tatami. Sus planos eran muy largos y estáticos en la mayoría de los casos. Sus historia solían ser sencillos dramas familiares y entre sus temas predilectos estaba el conflicto generacional, el enfrentamiento entre el Japón antiguo, anterior a la II Guerra Mundial y el Japón más moderno, el de la posguerra y que tan influenciado estaba por el colonialismo americano. Cuando uno de sus personajes representaba el Japón antiguo Ozu lo mostraba vestido con kimono y cuando uno de sus personajes representaba el Japón más actual lo vestía con ropa occidental. Aunque soy consciente de que a veces cuesta entrar en sus películas y de que los occidentales nos perdemos gran parte de las referencias culturales de su cine, hay algo que hace que comparta su sensibilidad y eso hace que Ozu desde hace años esté entre mis 4 o 5 directores favoritos de siempre.
Cuentos de Tokio narra el conflicto generacional entre unos padres que acuden a la ciudad a visitar a sus hijos y unos hijos ocupados y egoístas que apenas les prestan atención. La única que empatiza con los ancianos padres es Noriko, la nuera de un hijo que murió en la guerra. El regusto que tiene por entrar en la intimidad entre padres e hijos es en el fondo la defensa de la tradición y los valores que representaba la generación anterior.
Uno de los momentos más emocionante de la historia del cine es cuando Chisu Ryu, ese padre que perdió un hijo en la guerra, le habla a su nuera, la guapísima Setsuko Hara, viuda de su hijo:
-La verdad es que era un chico muy testarudo. Demasiado. Espero que no te hiciera sufrir.
· Puerta del infierno, La (1954), Teinosuke Kinugasa
La puerta del infierno es una muy entretenida película mediaval con triángulo amoroso incluido. Los directores japoneses siempre han sido maestros en el uso del color y Kinugasa saca mucho partido a unos colores muy pálidos. Está rodada de manera muy envolvente y su puesta en escena es de una gran suavidad. Es una película que se va cerrando sobre sí misma, ya que comienza como una gran película épica, pero poco a poco se va centrando en sus tres personajes principales hasta que al final se plantea una historia de amor-desamor muy intimista.
· Siete samuráis, Los (1954), de Akira Kurosawa
Kurosawa siempre ha sido considerado el más occidental de los directores clásicos japoneses. Siempre fue un admirador del mejor cine americano, considerando a John Ford como el maestro de los cineastas. Buena prueba de su “occidentalidad” es el hecho de que varias de sus películas fueron adaptadas en Hollywood en clave western. A mi juicio fue, junto a Orson Welles, el cineasta que mejor ha sabido adaptar a Shakespeare. Adaptó Macbeth en Trono de sangre y El rey Lear en Ran. También dirigió excelentes policíacos como Los canallas duermen en paz y El infierno de odio, y una de las más bellas historias de amistad que ha dado el cine: Dersu Uzala.
Los siete samuráis es un cine épico de lleno de emoción, narrado con una belleza visual sublime y un vigor narrativo que te deja pegado a la butaca. Cada uno de los siete protagonistas representa las siete características esenciales de los samuráis: Kanbei (Takashi Shimura) liderazgo, Gorobei (Yoshio Inaba) respeto, Shichiroji (Daisuke Kato) compañerismo, Katsushiro (Ko Kimura) entusiasmo, Kikuchiyu (Toshiro Mifune) capacidad de aprendizaje, Kyuzu (Seiji Miyaguchi) maestría en el arte de la lucha y Heihachi (Minuro Chiaki) alegría. Estos samuráis que retrata la película son seres desarrapados que viven en la miseria y que sobreviven porque mantienen como una quimera ese sueño lejano de lo que fueron en el pasado. No solamente han perdido su rango en la corte de los grandes señores feudales, sino que están dispuestos a luchar por una causa noble pero por una recompensa miserable: una taza de arroz.
-Estoy preparando una misión. No nos dará fama ni dinero. ¿Quieres unirte a mí?
· Más allá, El (1964), de Masaki Kobayashi
El más allá es una espléndida película fantástica y de terror. Es muy hermosa visualmente, tiene un maravilloso uso del color, muchos silencios, escasísimos diálogos y la mayoría de las veces la acción la pone la voz del narrador. Está dividida en cuatro diferentes historias: Pelo negro, La mujer en la nieve, Hoichi y En la taza de té. Hoichi es el mejor cuento de los cuatro. Es muy largo, dura 80 minutos, y en sí mismo es una película. En mi opinión es, junto a El fantasma y la sra. Muir, una de las mejores películas de fantasmas que se han hecho. Un maravilloso diálogo resume la esencia de la película:
-Nunca he visto el barco fantasma, ¿de verdad existe?
-Sólo es real para los que creen que lo es.
· Lluvia negra (1989), de Shoei Imamura
Reconozco que Imamura no es del tipo de director que a mí en principio más me gusta. Era muy amante de los excesos, de las historias escabrosas en las que a menudo se regodeaba, pero a finales de los 80 y comienzos de los 90 hizo tres películas seguidas que me gustan mucho: Lluvia negra, La anguila y Doctor Akagi. Lluvia negra está tristemente de actualidad en estos días ya que “la lluvia negra” a la que alude el título son las partículas radiactivas que dificultaron la vida de millones de japoneses tras el cobarde lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki por parte del ejército americano. Es una de éstas películas que los pedantes no dudarían en etiquetar como “de visión obligada”.
· La princesa Mononoke (1997), de Hayao Miyazaki
Considerado un verdadero genio en su país, Miyazaki cuenta con verdadera sensibilidad y de manera muy poética historias mágicas llenas de encanto. Entre sus mejores películas se encuentran Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro, Ponyo en el acantilado, pero la más hermosa para quien escribe es La princesa Mononoke, una bellísima historia que narra la eterna lucha entre las fuerzas de la naturaleza y el ansia destructora del ser humano.
· El verano de Kikujiro (1998), de Takeshi Kitano
Kitano es conocido por ser un cineasta de historias duras, secas y violentas, como Hana-Bi, Violent Cop o Brother pero su película que siempre más me ha gustado es El verano de Kikujiro, la historia de un niño de 9 años que parte en busca de su madre, a quien no conoce, con la ayuda de Kikujiro, un huraño y déspota ex yakuza que no parece ser la compañía adecuada para un niño de esa edad. Entre ellos se establecerá un estrecho vínculo de cariño a medida que caminan juntos por los solitarios caminos polvorientos de Japón.
· Audition (1999), de Takashi Miike
Miike nos cuenta en Audition, con la frialdad de un entomólogo, una de las historias más crueles y terroríficas a las que he asistido como espectador. Se nos sumerge poco a poco, sin prisas, en un universo pérfido y malsano. Nada es lo que parece en esta joya del cine japonés cuya media hora final te deja con la garganta seca y un nudo en el estómago.
PD: Sí, no me he equivocado, al final son 9 las películas que he elegido de otros tantos directores. He decidido que esta lista de 10 se quede en 9 para que cada uno de vosotros pongáis en vuestros comentarios esa décima película que tanto os gusta y yo no he incluido.
Autor del Articulo: Hank Worden
Les invito a que den una vuelta por esta guía de calles, avenidas y lugares típicos de una hipotética ciudad llamada “Cinéfilos Run”. Habitada por muchos de aquellos personajes, siempre sobre ruedas, han sido o son protagonistas de extraordinarias aventuras sobre el celuloide.
TRANSPORTES PÚBLICOS
- La forma más práctica de moverse por la ciudad puede ser en Taxi. Travis Bickle lleva a gente cuando y donde quieran, pero es conveniente reservarlo con un día de antelación, antes que se plante ante el espejo y se bata en duelo consigo mismo. (Taxi driver).
Una forma excelente de visitar nuestra ciudad es conociéndola a bordo de “Cinéfilos bus turístico” que circula todo el año. Clint Eastwood hace de guía y conductor, las apuestas se pagan 100 a 1 en cada viaje (Ruta Suicida). Le espera en su jubilación “El gran Torino”.
Para aquellos que deseen recorrer sus calles de manera autónoma y sobre ruedas, nada mejor que Sor Citroën Rent a Car, donde la hermana Tomasa dispone de la flota más divina de coches para gozar de un paseo por las nubes de asfalto.
OCIO, FERIAS Y TORNEOS
Son pocas las ciudades que igualen la vitalidad de “Cinéfilos Run”, la pasión por el motor y la velocidad dan cobijo a un público exigente en la materia:
- Los premios automovilísticos “500 millas”, “Días de trueno” y “La copa Pistón” constituyen una gran tradición.
- La feria del Tunning “Fast and Furious”, y sus locos amantes de los coches.
Para estar al tanto de lo que sucede día a día en las carreras llega a sus quioscos todos los jueves la “Guía Cars” con nuestro redactor Rayo McQueen y sus suplementos:
- La Carrera del siglo
- Death race
- Los locos de Cannonball
Quienes estén interesados en la moda, pueden comenzar la visita en los aledaños de la “Cúpula del Trueno”: la principal zona comercial repleta de moda y diseño “Mad Max”. Por otra parte quienes disfruten con el bullicio de las calles estrechas y animadas no se deben perder el barrio “Runin”, ofrecemos un recorrido en “59 Segundos “.
En la zona más lujosa tenemos “Casino Royale”. Este famoso casino fundado por James Bond, fue el primer casino de la ciudad. En su bar podemos verlo degustando un dry martini y jugando a la ruleta acompañado de sus hermosas chicas. Recorre la ciudad en su mítico Aston Martin.
El parque de atracciones nos ofrece disfrutar de espectaculares sensaciones con “Herbie”, nuestro maestro de ceremonias nos acompañará por todos sus rincones:
- La calle del olvido con la añorada “Christine”.
- El callejón de los héroes, donde descansa el flamante Bat móvil
- Nuestro helipuerto “Chiti Chiti Bang Bang”, donde podrán dejar volar sus deseos.
Y para las noches más canallas, háganse sitio en el bar “Punto límite: cero“, donde el especialista Mike sirve los licores más explosivos, su especialidad el Death Proof, si son chicas jóvenes amablemente las acompañará en su coche “a prueba de muerte”.
LUGARES DE INTERES
· Fuente “Genoveva” (1953); cuenta la leyenda que quien beba de ella volverá a Cinéfilos Run.
· “Delorean”, este edificio posee el primer reloj futurista de Cinéfilos Run (Regreso al futuro).
· “Crash”, en este museo podremos reconstruir famosos accidentes automovilísticos.
Que siga la carretera.
Autor del Articulo: Desenfocado
1) REPARTO: Reconocido, normalmente grandes estrellas que ofrecieron sus manos bien aseadas, para que el paseo de la fama inmortalizara su nombre y que nunca permanezca en el olvido, con una gran estrella dorada, incrustada en cemento seco, para que miles de turistas asiáticos, expertos en fotografía, la pisoteen. Otro factor esencial lo encontramos en los secundarios, discípulos en la gran pantalla, que en determinadas ocasiones, suelen resaltar incluso mas que los propios mentores, por decirlo de alguna manera. Suele ser efectivo y rentable, ir acompañado de una dama reina de tablones sensacionalistas, con unos atributos bastantes despampanantes, dignos de ser observados detenidamente. Pero no todo esta en el físico, el rostro agraciado e inocente con mirada de gatita virginal es un plato fuerte, supongamos que ella es la protagonista, necesitaremos de inmediato un macho ibérico desconcertado, que rebusca ansiadamente métodos eficaces para corregir errores pasados.
2) ARGUMENTO: Sólido y fluido, con pausas intermedias, dejando paso a momentos de alta tensión y situaciones picantes de almohada, mucha precaución a la hora de contar la historia, el espectador se deleita con cosas sencillas y de fácil comprensión, postra su trasero en la butaca y busca relax, por lo que uno de los objetivos prioritarios es que su cerebro no se estimule y empiece a pensar demasiado, ya que padecería de síntomas de aburrimiento, y lo que es peor, de un sueño horripilante. La gran mayoría de las personas que entran a una sala con refresco y palomitas quieren desconectar, dejar apartados sus problemas cotidianos y relajar lo máximo posible su mente.
3) HUMOR: Chistes facilotes, sobre todo, tratando asuntos de chicas, religiones y sexo; muy especializados intérpretes cómicos de raza negra, resaltando todavía mas si su compañero de aventuras es caucásico. Palabras entendibles para cualquier ser humano, es decir, palabrotas, que pronunciamos diariamente: Joder, Hijo de puta, maricon etc. Improperios contra distintas comunidades étnicas, o plasmar en pantalla personajillos fracasados que son unos auténticos patanes, que tropiezan y arman un picatoste del tres al cuarto.
4) VIOLENCIA: Quizás, y sin lugar a dudas, el primer ingrediente mas importante del séptimo arte, imposible carecer de el, ¿ignorarlo?, la mayor metedura de pata, seria como Los Beatles sin Lennon o Hendrix sin guitarra, inservibles. Desde guerras, en las cuales, se combatían con espadas, hasta trifulcas y ajustes de cuentas en un ghetto nauseabundo, sin pasar por alto las masacres, que es la escalera de color ganadora, un claro ejemplo lo encontramos en el encabezonamiento de reflejar la angustia de la población Hebrea en los campos de extermino (Holocausto), pero eso es solo un pequeño trocito de pastel de boda, las armas (Pistolas, Rifles, Metralletas…) relucen de una manera asombrosa, las balas que atraviesan la Sien de villanos, héroes y sobre todo extras, gusta a rabiar, dejan atónito al publico y les permiten disfrutar enormemente, como cuando eres un mocoso y te regalan tu primera bicicleta, entras en un estado profundo de éxtasis y ni puedes apartar la mirada de la pantalla.
Autor del Articulo: Capo