Pero no pude, porque estabas comunicando, comunicando, comunicando…

Hubo un tiempo en que el teléfono tenía un cable y estaba unido a algo físico e inamovible (como una casa o una cabina). Le hemos visto evolucionar, le han salido teclas, antenas, ha adquirido multitud de formas, colores y tamaños. De ese romanticismo nace la curiosidad, la espera, la obsesión, la estética, el miedo, la fascinación … y los cineastas supieron aprovecharlo con gran acierto durante toda la historia del cine. Desde esos teléfonos a los que había que dar cuerda y que se dividían en dos: una pieza para hablar y otra para escuchar, (que utilizaban a la perfección Katharine Hepburn o Ginger Rogers cada vez que recibían una llamada que podría convertirse en una oferta que las acercaría cada vez más al stage door del teatro) a la video-conferencia visionaria de 2001 en plena odisea espacial.

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El teléfono en el cine fue sin duda y sobre todo una herramienta de alto riesgo y si no, que se lo digan a Grace Kelly, que si no llega a ser una nerd desordenada que se deja las tijeras de cortar las uñas de los pies en cualquier sitio, habría muerto estrangulada en un crimen perfecto en menos que canta un triunfito.
El guapo Colin Farrell también sufrió lo suyo atrapado en una cabina de teléfono por un francotirador homosexual que le apuntaba, gracias a la mente retorcida del viciosillo Joel Schumacher, que durante 80 minutos más o menos tuvo a Colin a tiro de primer plano, en su última llamada.
Y la preciosa Naomi Watts también tendría mucho que decir al respecto. Sobre teléfonos y sobre cintas de vídeo malditas. Ella te diría que si recibes una cinta no la reproduzcas y si recibes una llamada, no descuelgues el teléfono, porque esa llamada predecirá tu muerte, y nunca se equivoca. En cuanto oigas el ring, tienes una semana para hacer una portabilidad.
Lo que Naomi no sabe es que en España sería mas fácil sobrevivir a esa llamada que conseguir un smartphone gratis. Quizás en Japón sea sencillo, porque explotaron hasta la saciedad la temática telefónica en el cine de terror en llamadas perdidas y similares.
¿Y si una mujer te llama al azar pidiéndote ayuda para salvar su vida? En condiciones normales quizás lo tomases como una broma, pero si sabes q al otro lado del cellular está Kim Basinger, la cosa cambia, ¿no, cabroncete?

Ni que decir tiene que en España sucedían fenómenos extraños como en todas partes. La angustia de José Luis López Vázquez en aquella cabina será recordada por cualquier amante del cine y además es lo más digno que filmó Mercero, en mi opinión.

 

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Algunos servían para evitar bombardeos nucleares, como intentaban nuestro querido Mandrake & el Dr. Strangelove a través de un teléfono rojo, para salvarte la vida si estás enterrado dentro de un ataúd, para dar buenas y malas noticias, para descifrar códigos y pasarse la película infiltrados o simplemente funcionaban como parapeto contra gaviotas dentro de una cabina. ¡Qué pesados se vuelven los pájaros cuando una pija de ciudad se pone a calentar pollas en un pueblito de California!.

Pero no siempre estaban relacionados con el peligro, evidentemente funcionaban a la perfección como instrumento de comunicación. Gracias a él Thelma Ritter y Bette Davis y Gary Merrill estaban al tanto de las estrategias de Eva Harrington; un gay y una lesbiana se hacían confidencias a medianoche; se domaba a la fiera de mi niña; servía para cosas tan amables como dar cobijo a primeros amores adolescentes o tener unos cuantos momentos calientes para disfrutar boca a boca o llamando a girl # 6 o a una mujer marcada. ¡Incluso la muy estresada Lady Gaga, que estaba en la trena fumando 800 cigarrillos a la vez, recibía llamadas lúbricas de la Beyoncé para decirle cosas como “te voy a sacar de la cárcel y luego te comeré toh el potorro, chacha”!

Y a veces hasta los humanos podían ser peligrosos para el teléfono, no hay más que ver cómo se ponen las mujeres al borde de un ataque de nervios. Nace en ellas una pasmosa habilidad cuasi olímpica para el lanzamiento de aparatos telefónicos desde terrazas que para sí quisiera Manuel Uriz, nuestro flamante campeón de lanzamiento de jabalina…

Ahora no es lo mismo, ahora el teléfono es la prolongación vanidosa de individu@s acomplejad@s y no es baladí que hoy en día no se nos ocurra ninguna película en que el teléfono tenga un protagonismo tan particular. Directamente si el/la protagonista se dedica a hacer ese gesto tan hortera de pasar fotos con los dedos o consultar Facebook delante de otra persona (estupefacta por la mala educación de su contertulian@), sería catalogado directamente de imbécil por el espectador. O no, mejor me callo.

Autor del artículo: Moloko

Publicado el 29 de agosto, 2013, su autor es:
hepburn. en colaboración con Chat de cine,
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7 comentarios

  • Escrito por hepburn el 29 agosto 2013

    El cordón umbilical (invisible) del teléfono, era lo unico que nos unía al mundo exterior en la película Enterrado. Los minúsculos símbolos de la batería y de la cobertura nos transmitían inexorablemente el último hálito de esperanza del protagonista.

    Gracias por tu aportación, oso.

  • Escrito por otario el 29 agosto 2013

    Como siempre sorprendes señor molo tu imaginación se desborda con una facilidad pasmosa y eso dice mucho de los creadores de fantasía para los demás gracias por tu articulo me gusto como ves mucho.
    Otario.

  • Escrito por Zabaltegi el 30 agosto 2013

    Precioso artículo, Moloko.
    Tienes toda la razón, el teléfono siempre le ha dado mucho juego al cine. Yo, por ejemplo, echo mucho de menos las cabinas de teléfonos. ¿Dónde se refugiaría hoy día la pija de Melanie Daniels del furioso ataque de los pájaros? ¿No es una pena que el hombre de acero moderno no pueda recurrir a las cabinas para cambiarse de traje? ¿Qué mejor metáfora que una cabina para mostrar cómo la gris España de la dictadura atrapaba al ciudadano medio, lo asfixiaba, lo desesperanzaba y lo acababa destruyendo por completo? ¿Y ese maravilloso recurso dramático que consistía en colocar al protagonista desesperado ante una cabina por una cuestión de vida o muerte y en el interior siempre hubiese un señor muy pesado y muy grosero?
    Las cabinas favoritas de todo el mundo siempre fueron las londinenses pero mis favoritas eran las de Estados Unidos porque eran las únicas a las que uno podía llamar desde su casa (de pequeños nunca entendimos por qué allí se podía y aquí no.

  • Escrito por MCLCKC el 30 agosto 2013

    Precioso comentario, Zabaltegi 😉

    Pdt: Nada de lo escrito hubiera sido posible si Hepburn no me dejase siempre por el teléfono (XD)

  • Escrito por Amante de Olvido Hormigos el 4 septiembre 2013

    Gran artículo Molo, yo recuerdo la escena donde Drew Barrymore es torturada psicologicamente, para luego más tarde ser apuñalada, a través del teléfono en Scream, o todavía recuerdo el brinco que pegué en El Exorcista cuando a mitad de película sonó de manera atroz en el cine en un momento de silencio. Antés el teléfono era para hablar, ahora la mayoría se usa para enviar chistes o imágenes “supuestamente graciosas” al Whatsap (por cierto no entiendo la moda que hay ahora en las fotos de Julio Iglesias con frases como: te f…. Y lo sabes)

  • Escrito por Omega el 6 septiembre 2013

    Después de tu extenso recorrido por la filmografía de algo tan importante como ha sido, es y será el teléfono, no pienso escuchar el ring en mi oído; mejor, extenderé la mano y haré sobresalir el dedo anular:-)Gracias por hacerme recordar tantas películas de manera tan amena y sencilla. Ome

  • Escrito por TARKOVSKI el 9 septiembre 2013

    Una escena para el recuerdo, en Tarde de Perros, de Sidney Lumet. Pacino y Cazale, ya apostados en el Banco, reciben una de de entre tantas llamadas telefónicas. “Diles a esas chicas que se pongan”, susurra una voz masculina jadeante. Pacino les pasa el teléfono a las empleadas del banco que no dudan, con gran sonrisa y mirada picaresca, en atender la llamada. El teléfono, en esta magnífica película, es un protagonista más: la conversación telefónica de “la novia” de Pacino, las continuas llamadas de Charles Durning a éste… Es solo un ejemplo, de entre tantos, del protagonismo del teléfono en el cine, recordando esta memorable película. Saludos.

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