SOBRE LAS GOLONDRINAS

 

Nunca podré olvidar el día que descubrí una de las pelis que más me han marcado en mi historia como cinéfila, cinéfaga o cinépata: Grupo Salvaje. Yo ya era una fan del western desde que era una adolescente, mis padres me inculcaron esa cultura del Far West a base de películas de Ford, Hawks, Mann, Wellman y todos los que ya os podeís imaginar. No podría explicar porque pero el género me encantaba, veía en este género condensada toda la esencia del cine, toda la magia del celuloide reflejada en un disparo, en el Monument Valley, en una diligencia, en unas espuelas, en el polvo del Oeste. 

Aún hoy lo sigo viendo.

Cuando estudiaba en la universidad en mi primer año descubrí a un compañero de otro curso pero con el que compartía algunas asignaturas que también era un fan del western, el primero que conocí en persona y yo estaba entusiasmada, siempre quedábamos y veíamos pelis en nuestras casas, repetíamos diálogos, nos decíamos pistas y adivinábamos las películas y demás. Aparte él estaba loco con Don Siegel y yo con Kubrick y así matábamos las horas. Un día, cuando me acompañaba a la estación para que yo volviera a casa, me habló de Un breve encuentro mientras pasaba un tren y sonrojado me dió un VHS en el que lo primero que ví fue “El montaje del director”, después leí Sam Peckinpah (director que no me era desconocido pero del que solo había visto La huída porque también era una fan del McQueen) y terminé por desviar mi vista hacia un cartel de cuatro hombres bajo el nombre de Grupo Salvaje. Recuerdo lo primero que pensé: “Seguro que me gusta”, ese video tenía mi nombre grabado. 

Hoy no podría hablar del virtuosismo de Grupo Salvaje, del ralentí, de su violencia desmesurada o de que técnicamente es sublime, porque lo es. 

Hoy solo podría hablar de los escorpiones, de las golondrinas, de las traiciones, de la amistad, de la muerte, de la redención, de volver a empezar, del asalto al tren, de la revolución, de los disparos, de la sangre, de un grupo que no pertenece ya a una época y de que encuentran en su final la única salida para volver a tener un principio. 

Hoy solo podría hablar de principios y de finales. 

Porque nunca podré olvidar como todo mi cuerpo se estremeció cuando les cantan la golondrina y salen de allí como si pasearan por el corredor de la muerte. 

Porque no hay nada más bello (y sí, hablo de belleza) que la mirada entre Holden y Borgnine antes de partir. Bueno sí, quizá la mirada de dolor Borgnine hacia su compañero y hermano en esa masacre final. 

Porque en Grupo Salvaje, hay principios pero sobretodo hay finales y aunque no sea lo mismo de antes, algo es algo. 

Porque el lenguaje se tendría que reinventar para poder definir una película así. 

Porque cuando he tenido momentos malos y pequeños golpes de tristeza en los que no me reconocía, volvía a ver Grupo Salvaje y como si de un espejo se tratara volvía a encontrar mi esencia condensada en 35 mm. 

Puede que resulte exagerada, probablemente así lo sea pero estoy segura que alguien entenderá mis palabras cuando algo como una película te marca tanto que sin ella, ya nada tendría tanto sentido. Porque sin Grupo Salvaje yo no sería como soy ahora.

Porque la declaración de amor que me hizo ese chico hablándome de Un breve encuentro (hasta que ví la película de Lean no entendí nada) mientras me regalaba ese viejo VHS medio rayado es lo más bonito que me ha ocurrido. Para mí, es la declaración de amor más bonita del mundo. Sí, cada vez que veo esta película también me acuerdo de él.

Porque cuando te conocí a tí, también sentí lo mismo.

Aunque pase el tiempo (que pasa) y las personas salgan de mi vida y entren unas nuevas y vuelvan a salir y así en un ciclo infinito que alguien algún día definió como el devenir de la vida, yo siempre tendré una cita con Pike.

Mientras haya alguien en algún lugar del mundo que vea por primera vez Grupo Salvaje y que sienta lo mismo que sentí yo, el western siempre seguirá siendo mucho más que un género y una pasión. El western siempre seguirá vivo porque los que lo amamos, volvemos a empezar con el. Con los escorpiones, las hormigas y con las golondrinas que volverán. 

O quizá no vuelvan… 

Porque sí, porque todos deseamos volvernos niños, incluso los peores de nosotros.

Autor del Artículo: Irudi

Publicado el 9 de mayo, 2011, su autor es:
hepburn. en colaboración con Chat de cine,
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9 comentarios

  • Escrito por hepburn el 9 mayo 2011

    Irudi, qué decir ante este magnifíco panegírico del western? Solo confesar que aunque nunca fue mi género favorito, el trabajo de Sam Peckinpah, es incuestionable. Hizo de la crudeza su toque personal,quizá por eso mi western favorito de este autor sea La Balada de Cable Hogue,cuyo final profetiza tantas cosas. Tal vez porque dulcifica el estilo del director sin perder el realismo en ningun momento. Y nos hace pensar en el sensible corazon que se escondía tras esos rudos vaqueros cuya ropa interior era el antídoto de la lujuria. Hombres capaces de decir cosas como:

    Cable: Estás preciosa.
    Hildy: Ya me has visto antes.
    Cable: Hildy, a ti nadie te ha visto antes.

    Gracias de nuevo, Irudi.

  • Escrito por tarantino el 9 mayo 2011

    Hermoso, conmovedor, magnífico Irudi. Suerte de tener a alguien que ama tanto a este género a veces tan incomprendido. Mis recuerdos del western es ver junto a mis 4 hermanos y mis padres películas como la triología del dolar, la diligencia, solo ante el peligro, etc. Para mí el western es estar en la piel de Charles Bronson, tener a mi hermano mayor subido encima de mí con una soga al cuello, ver como se acerca una silueta, un hombre, un tal Henry Fonda y darme una armónica hasta que desfallezca y caiga. Para mí el western es estar en la piel de Gian Maria Volonte, pegar una paliza a un pobre tabernero, oir una explosión a lo lejos, ver una nube de humo y aparecer una silueta, un hombre, un tal Clint Eastwood. Para mí el western es estar en la piel de Lee Van Cleef, luchar por una gran cantidad de dinero, oir un disparo cuando ya todo acabado y que mi compañero de batalla me diga: “no me salia la cuenta, ahora ya si”. Para mí el western es ponerme en la piel de un borracho llamado Dean Martin, y luchar codo con codo junto a un joven cantante llamado Ricky Nelson y a un sheriff llamado John Wayne. Para mí el western es estar en la piel de Clint Eastwood, repartirme todo el oro junto con un tal Eli Wallach atado y junto con mi caballo alejarme al horizonte mientras mi propio compañero me grita: “hijo puta”. Para mí el western es ponerme en la piel de un joven e iluso abogado James Stewart, llegar a un pueblo para impartir justicia y darme cuenta que allí la ley está bajo la amenaza de un bandido llamado Liberty Valance, y además de eso luchar por el amor de una mujer contra el mismísimo John Wayne. Porque solo el western es capaz que Gary Cooper no huya con toda una mujer como Grace Kelly para luchar de hombre a hombre, porque solo el western es capaz que Charles Bronson siga recorriendo su camino dejando a una mujer como Claudia Cardinale.Porque solo el western puede hacer que mi director preferido, en casi todos sus films, le haga un pequeño homenaje, incluso en una película cuyo fondo es la segunda guerra mundial. Porque solo el western puede hacer que un chico se declare a una compañera universitaria regalándole una cinta de este género.

  • Escrito por Capo el 9 mayo 2011

    Estas cogiendo carrerilla campeona!!!!
    Buen articulo, en la proxima entrega nos dices como conocistes a tu churri jajaja

  • Escrito por Señor GARBO el 9 mayo 2011

    Doña Irudi hay que ver lo bien que escribe usted.
    Felicidades por su bonito artículo.
    Señora reciba mis saludos.

  • Escrito por Alice_Ayres el 9 mayo 2011

    Mi más sincera enhorabuena, Irudi. Sin compartir tu amor hacia los westerns (quizá se deba a la ausencia de ellos en mi infancia, o cierto desconocimiento hacia el género) tu hermoso artículo ha hecho que definitivamente quiera irme corriendo a casa a ver Grupo Salvaje. Intuyo por otras pelis de Peckinpah (Perros de paja, por ejemplo) que ese Grupo Salvaje estará bastante alejado de esas golondrinas becquerianas. Pero ahí reside el mérito: el hecho de que tú hayas casado tan dispares temas de una forma tan armoniosa y bella hace que me quite el sombrero ante ti. Chapó por tu artículo. Has dejado el listón muy alto (y que siga :-))

  • Escrito por hal-9000 el 10 mayo 2011

    irudi enhorabuena por el articulo yo aun tengo morriña de mis momentos de niño con sesion de tarde con los western despues de la peli saliamos todos al barrio con nuestras pistolas de martinica hacer de indios (pocos) y vaqueros

  • Escrito por ivan el 13 mayo 2011

    irudi,las palabras no son mi especialidad, sobre todo para expresar sentimientos, especialmente lo que siento al ver ciertas películas.el western gustándome, no es uno de mis géneros preferidos pero si lo es grupo salvaje , que la has descrito exactamente como yo la siento.me gusta tanto que hasta me duele algo por dentro cuando hablo con alguien sobre ella y no le ha gustado mucho. también yo la veo cada cierto tiempo y la disfruto tanto como la segunda vez, porque la primera… bueno la primera no tengo palabras para describir lo que sentí, envidio muchísimo a todos los que la ven por primera vez. supongo que lo habras hecho pero si no, te recomiendo la versión original, ver a borgnine hablando en castellano en el pueblo de angel no tiene precio. PD:GRANDE PECKIMPAH.no sabes lo que disfruto al saber que no soy el unico que idolatro “GRUPO SALVAJE”

  • Escrito por Frank_Martin el 16 mayo 2011

    – Lo mejor de Grupo Salvaje: La casquería de mexicanos al final de la peli con la Browning 1917 A1

    – Lo peor: No hay rollo-bollo entre Bibi Aído y la Cospedal.

  • Escrito por TARKOVSKI el 18 junio 2011

    El artículo parece salido del Readers Digest o aún peor, de algún libro de Corin Tellado en sus últimos años seniles. Me recuerda, aún más concretamente, aquellas “fotonovelas” de antaño que las chicas leían con fruición mientras los chicos nos destrozábamos las rodillas con el fúbtol. Pero en fin, la memoria sentimental es la memoria sentimental, venga de donde venga y para la persona, sea quien sea, es evidente que tiene su valor. La película, por otra parte, rotundamente magnífica, es evidente.

Comentarios, críticas, opiniones.


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